Me dejaste atada a tus deseos,
el deseo por tú carne hace que mi cuerpo ebulla
y explote ante la ausencia de tus manos,
grito como loca y me jalo los cabellos buscando sensaciones que sólo tú me diste,
me recuesto a la pared y flagelo mi pecho veo como gotas de sangre caen sobre el piso,
la sosobra no se aleja el miedo no se espanta...
ven regresa o serás acusado mi verdugo delicioso
por la muerte de una niña golosa que llora porque le han arrebatado su colombina favorita...
esa que sólo puede encontrar entre tus piernas.
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