Gritos, gritos se escuchan en mi cabeza
retumbando como tambores enloquecidos
manejados por esclavos negros,
me retuerzo y camino enloquecida sobre la jaula de mi mente,
te pienso, no no te pienso,
eres el recuerdo lejano de mis noches febriles,
el sopor de tu cuerpo me corroe, atiza mis entrañas como braza ardiente,
me quemas, me infectas y me envenenas con la ausencia de ti,
pero vivo, vivo y muero como siempre,
navegando entre laberintos creados por mi memoria,
recordando como hacer cicatrices y suturar mis heridas,
ellos lo ven soy indestructible.
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