Mis manos acarician la arena,
mujer blanca cristalizada eres
el orgasmo de mis manos.
El viento roza mi cara,
oxigenandola, susurrando a mi oído
su poema enamorado,
me conquista, me envuelve y me deja
con mi vida envuelta en extasís.
La marea sube por mis piernas,
moja mi piel con golpes ritmicos,
el sol me desnuda lentamente y
escocee mi carne,
disfruto del espacio,
de mi cuerpo,
la brisa me envuelve y se despide
deja su eco de palabras dulces,
y su abrazo instantaneo desordena mi pelo,
enjuaga mi alma y la libera.



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