El reloj demarca un tiempo que ya pasó,
con cada minuto que avanza.
Mi memoria pretende borrarte
y en gran parte ha ganado la partida;
ya casi no queda nada de ti en ella.
De repente ocurre algo;
mi corazón dormido palpita
cuando siente tu presencia,
pensamientos vagos de tiempos lejanos
emergen a mi memoria,
como dandome pistas o espejismos,
que pretenden atisbar un sentimiento.
Te quiero eso lose,
pero mi tiempo ha pasado,
ya no soy la de antes,
ya mi empaque ha vencido,
mi camino se ha torcido.
Tus ojos me miran con indiferencia,
pero tu dolor es mi dolor
soy feliz cuando tu lo eres,
y prefiero verte así de lejos,
sin dañarte, sin tocarte,
porque este mundo es algo injusto,
nadie tiene todo cuando lo quiere,
y a fin de cuentas soy feliz sin ti.



0 comentarios:
Publicar un comentario