
Y uno se vuelve viejo
cuando prefiere el lado amargo de la vida,
a salir corriendo en un día de lluvia.
Y uno se vuelve amargo,
cuando prefiere taparse los oídos
a escuchar el ulular del viento.
Y uno se vuelve insípido,
cuando comes de acuerdo al número de calorías,
y no comes por gusto.
Y uno se vuelve pendejo,
cuando dejas que el mundo te aplaste,
a tomar tu mundo en tus manos.
Por tal motivo he decidido
¡ser joven, dulce, amarga, ácida, salada, picante, mentolada!
¡Porque la vida es una sola y es mejor llevarla con buen sabor
a no probarla nunca!



